Extintor de polvo vs. extintor de CO2, ¿cuál te conviene más?

Tener un extintor a mano es siempre una buena opción en caso de incendio. Éste nos ayuda a combatir y a controlar cualquier fuego antes de que se expanda y provoque situaciones que puedan poner en riesgo nuestras vidas y nuestro patrimonio. Sin embargo, no todos los fuegos son iguales, de modo que es fundamental saber reconocer qué tipo de extintor se ha de utilizar en cada caso para evitar problemas mayores ante un incendio. Aunque hay una gran variedad de extintores en el mercado los más comunes o conocidos son el extintor de polvo y el extintor de CO2. Ahora bien, la cuestión es ¿qué caracteriza al extintor de polvo? ¿y al extintor de CO2? ¿Cuál de los dos es mejor? ¡Descubre aquí mismo las diferencias entre ambos y sus usos!

Extintor de polvo

La principal característica del extintor de polvo es que éste no es un elemento conductor de la electricidad, de modo que es la mejor opción en caso de que haya un fuego provocado por combustibles líquidos. También es muy útil para frenar incendios eléctricos.

Si bien no es tóxico, puede inducir a problemas respiratorios y de visibilidad en el momento en que se está utilizando, ¡así que la protección a la hora de utilizarlo se antoja imprescindible! Asimismo, debemos recordar que antes de actuar con el extintor de polvo es que el mismo polvo contiene un ácido que puede provocar quemaduras químicas, por lo que en ningún caso ha de usarse sobre personas que ya hayan sufrido una quemadura.
Por último, hay que tener en cuenta que en caso de que exista una fuente que reavive el fuego éste volverá a propagarse ya que el extintor de polvo seco no crea una atmósfera extintora continua.

Extintor de CO2

La característica más ventajosa del extintor de CO2 es que, al no ser combustible, no reacciona químicamente con ninguna otra sustancia, por lo que puede usarse en una gran cantidad de fuegos de origen muy distinto.
Sin embargo, no es adecuado si entran en combustión los productos químicos que generan su propio oxígeno. Tampoco sirve para apagar incendios de metales como el sodio, el magnesio y el potasio, ya que descomponen el dióxido de carbono, quedándose inhabilitado.

Por último, hay un último punto a tener muy en cuenta: el CO2 puede hacer que una persona se quede inconsciente por asfixia, así que es importante evacuar a los que estén a tu alrededor cuando lo utilices, sobre todo si el fuego está en un espacio cerrado.

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